En 2019 el artista Mario Santamaría recupera cientos de representaciones de Internet extraídas de
la
base de datos de patentes de Estados Unidos. En ellas se observa el modo en que diferentes empresas
norteamericanas han dado cuerpo a Internet: tiene forma de nube.
Si el cuerpo de una IA no son los centros de datos, los cables de fibra óptica que recorren el océano ni
el dispositivo que la ejecuta, quizá su
cuerpo es una
nube.
Si una IA puede aprender
que tiene cuerpo, puede aprender un cuerpo y reconocerlo, si yo puedo enseñarle o hacerle creer que su
cuerpo es una
nube, ella verá nubes y me dirá ¡sí,
sí! ese es mi cuerpo.